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Historia

El español que fundó la ciudad más antigua de Estados Unidos

Pedro Menéndez de Avilés

Por Antonio Puente Mayor 29 de octubre de 2026 8 min de lectura
Pedro Menéndez de Avilés, grabado de Francisco de Paula Martí, 1791. Library of Congress. Dominio público. Wikimedia Commons.

Pedro Menéndez de Avilés fue el marino y militar asturiano que fundó San Agustín de la Florida en 1565, el asentamiento de origen europeo más antiguo que continúa habitado en el territorio continental de Estados Unidos. Su expedición, organizada durante el reinado de Felipe II, dejó una huella decisiva en la historia de la presencia española en Norteamérica

El 8 de septiembre de 1565, una expedición española desembarcó en la costa atlántica de Florida. Al frente se encontraba Pedro Menéndez de Avilés, un marino experimentado que había recibido de Felipe II el encargo de establecer una colonia permanente y expulsar a los franceses asentados en aquella región. Aquel día nació San Agustín, considerada hoy la población de origen europeo más antigua de los actuales Estados Unidos continentales que ha mantenido una ocupación continuada.

La fecha invita a revisar una narración muy arraigada en el imaginario estadounidense. Jamestown fue fundada en 1607 y los peregrinos ingleses llegaron a Plymouth en 1620, más de cuatro décadas después de la expedición española.

San Agustín no fue el primer lugar de Norteamérica al que llegaron los europeos, ni el primer asentamiento que intentaron establecer. Su singularidad reside en haber sobrevivido durante siglos.

Detrás de aquella empresa se encontraba un hombre que conocía los peligros del océano y las rivalidades entre las grandes potencias europeas. Menéndez no llegó a Florida como un simple aventurero, sino como un marino al que la Corona había confiado una misión estratégica.

De Avilés al Atlántico

Pedro Menéndez de Avilés nació en 1519 en la villa asturiana de Avilés. Creció en una sociedad estrechamente vinculada al mar y comenzó a navegar siendo todavía adolescente. En el siglo XVI, cruzar el Atlántico significaba enfrentarse a tormentas, enfermedades, escasez de provisiones y ataques de corsarios.

Su experiencia le permitió abrirse camino en la navegación comercial y militar. En una época en la que España extendía sus dominios por América, los marinos experimentados eran imprescindibles para proteger las flotas, asegurar las comunicaciones y mantener los territorios conquistados.

Menéndez destacó por sus conocimientos náuticos y su capacidad de mando, hasta convertirse en uno de los hombres de confianza de la Corona. Su trayectoria coincidió con una etapa de intensa expansión imperial, pero también de crecientes dificultades para defender las rutas oceánicas.

La misión que recibió de Felipe II lo llevaría a protagonizar uno de los episodios decisivos de la presencia española en Norteamérica.

José Camarón y Boronat (dibujo), Francisco de Paula Martí (grabado), Pedro Menéndez de Avilés, 1791. Fuente: Georgetown University Art Collection. Dominio público. Wikimedia Commons.

Florida, una pieza estratégica para Felipe II

La península de Florida ocupaba una posición importante para proteger las rutas marítimas entre el Caribe, el golfo de México y el Atlántico. España conocía aquella región desde la expedición de Juan Ponce de León de 1513, aunque establecer una colonia permanente había resultado extraordinariamente difícil.

A los problemas de abastecimiento y a la resistencia de los pueblos indígenas se sumó la rivalidad con Francia. En 1564, los franceses establecieron Fort Caroline, cerca de la actual Jacksonville. Entre sus habitantes había hugonotes, protestantes que buscaban un asentamiento en América en medio de los conflictos religiosos europeos.

Para Felipe II, aquella presencia suponía una amenaza militar y religiosa. La Corona española pretendía asegurar Florida y evitar que una potencia rival consolidara una base junto a las rutas utilizadas por sus barcos.

El monarca encargó a Menéndez organizar una expedición capaz de expulsar a los franceses y establecer una población duradera. No bastaba con reclamar el territorio: había que ocuparlo, defenderlo y mantenerlo abastecido.

La travesía y la fundación de San Agustín

En 1565, Menéndez partió hacia Florida con una expedición de varios barcos y alrededor de un millar de hombres, aunque las cifras varían según las fuentes. La travesía estuvo marcada por las dificultades meteorológicas, que dispersaron las naves e hicieron más complicada la coordinación de la operación. Los españoles llegaron a la costa de Florida en agosto. El tiempo apremiaba: Fort Caroline constituía una amenaza y los franceses podían recibir refuerzos.

El nombre de San Agustín quedó asociado al 28 de agosto, festividad de san Agustín de Hipona. La fundación formal tuvo lugar el 8 de septiembre de 1565, cuando Menéndez desembarcó y estableció la nueva población. La ceremonia tuvo una dimensión religiosa y política. Los españoles celebraron una misa y reclamaron el territorio para la Corona, pero el lugar no estaba deshabitado. La región formaba parte del mundo de los pueblos timucua, cuyas comunidades mantenían sus propias estructuras sociales y relaciones con el entorno.

Los primeros contactos incluyeron encuentros con indígenas de la zona, identificados en las fuentes españolas como seloy. La colonia tuvo que afrontar desde el principio la escasez de recursos, la inseguridad y la necesidad de construir defensas. San Agustín nació como una base militar y administrativa, pero su importancia acabaría siendo mucho mayor. A diferencia de otros intentos coloniales anteriores, logró sobrevivir y mantener una continuidad que llega hasta nuestros días.

¿El primer Día de Acción de Gracias?

La fundación de San Agustín está vinculada a un episodio que ha ganado protagonismo en los últimos años. Según el relato del capellán Francisco López de Mendoza Grajales, los españoles celebraron una misa de acción de gracias el 8 de septiembre de 1565 y compartieron después una comida con indígenas de la zona. La fecha precede en 56 años a la celebración de Plymouth de 1621, tradicionalmente asociada al origen del Día de Acción de Gracias estadounidense.

La comparación exige, no obstante, una precisión. La ceremonia española constituye una celebración temprana de agradecimiento religioso documentada en el territorio de los actuales Estados Unidos. Eso no significa que fuera el origen directo de la festividad nacional moderna, que se desarrolló a través de otras celebraciones y procesos políticos posteriores.

Tampoco conocemos el menú exacto de aquella comida. Las provisiones de la expedición permiten imaginar alimentos conservados durante la travesía, mientras que el consumo de productos locales resulta posible, pero no puede asegurarse que se sirviera pavo ni reconstruirse el banquete con precisión.

Francisco de Goya, Pavo desplumado (óleo sobre lienzo, ca. 1808-1812). Alte Pinakothek, Múnich. The Yorck Project. Dominio público. Wikimedia Commons.

La caída de Fort Caroline y la matanza de los franceses

La fundación de San Agustín no eliminó la amenaza francesa. Desde Fort Caroline, Jean Ribault preparaba una operación contra el nuevo asentamiento español. Sin embargo, una fuerte tormenta dispersó sus barcos y alteró el equilibrio militar. Menéndez aprovechó la oportunidad y dirigió un ataque terrestre contra el fuerte. El 20 de septiembre de 1565, los españoles tomaron la posición francesa. La victoria aseguró uno de los principales objetivos de la expedición, pero los acontecimientos posteriores ensombrecieron su legado.

Varios grupos de franceses quedaron aislados en la costa tras el naufragio de sus barcos. Menéndez marchó contra ellos y ordenó la ejecución de numerosos prisioneros que se habían rendido. Entre las víctimas se encontraba Jean Ribault, capturado posteriormente. Las cifras exactas varían según las fuentes, pero la violencia de aquellos episodios está documentada.

El lugar terminó siendo conocido como Matanzas, un nombre español que recuerda lo sucedido. La victoria consolidó la presencia española en Florida, pero también dejó una huella de violencia inseparable de la historia de la colonia.

Antes de la llegada española

Cuando Pedro Menéndez desembarcó en Florida en 1565, no llegó a una tierra deshabitada. La región estaba ocupada desde hacía milenios por pueblos indígenas, entre los que destacaban los timucua, un conjunto de comunidades que compartían una lengua y determinados rasgos culturales, pero que no constituían una única tribu con un gobierno centralizado.

Los timucua habitaban principalmente el norte y el centro-norte de la actual Florida. Sus aldeas se extendían por bosques, ríos y zonas costeras, donde habían desarrollado una forma de vida adaptada al entorno. Practicaban la agricultura, cultivaban maíz, judías y calabazas, y complementaban su alimentación con la pesca, la caza y la recolección de moluscos y plantas silvestres. También fabricaban canoas para desplazarse por los ríos y mantener contactos entre comunidades. Los restos arqueológicos, incluidos los grandes depósitos de conchas acumulados a lo largo de la costa, permiten reconstruir parte de aquella sociedad.

Según el capellán Francisco López de Mendoza Grajales, los españoles celebraron una misa de acción de gracias el 8 de septiembre de 1565 y compartieron después una comida con los indígenas de la región. Aquel encuentro dio paso, con el tiempo, a una presencia colonial que transformaría profundamente la vida de los pueblos originarios. Las autoridades españolas promovieron misiones religiosas para evangelizarlos, mientras que las enfermedades llegadas de Europa, frente a las que carecían de inmunidad previa, provocaron una grave crisis demográfica.

Theodor de Bry, Tribu de los indios Timucua (grabado, 1591), basado en representaciones de los indígenas de Florida realizadas durante el siglo XVI. Dominio público. Wikimedia Commons.

Muerte y sepultura en Avilés

Después de años de servicio en América, Menéndez regresó a la esfera de los grandes proyectos navales de Felipe II. En 1574, la monarquía necesitaba reorganizar sus recursos marítimos ante las rivalidades europeas.

Sin embargo, su carrera terminó antes de que pudiera desarrollar nuevas empresas. Pedro Menéndez de Avilés murió en Santander el 17 de septiembre de 1574, a los 55 años. Aunque algunas narraciones divulgativas atribuyen su fallecimiento a enfermedades concretas, conviene ser prudentes cuando no existe documentación suficiente para confirmar una causa médica precisa.

Sus restos fueron trasladados a su localidad natal, donde se encuentra su mausoleo en la iglesia de San Antonio, antigua iglesia de San Nicolás de Bari. Así, el marino que había cruzado el Atlántico y fundado una ciudad en Florida quedó vinculado para siempre a la villa asturiana donde había nacido.

Tumba de Pedro Menéndez en Avilés. Antonio Puente Mayor

Para saber más:

  • Fernández Toraño, Antonio. Pedro Menéndez de Avilés: señor del mar océano, adelantado de La Florida. EDAF, 2018.
  • Gutiérrez Rodríguez, Olga. Don Pedro Menéndez de Avilés. Una historia diferente del Adelantamiento de La Florida. Espuela de Plata, 2023.
  • Mellén Blanco, Francisco. San Agustín de la Florida en el 450 aniversario de su fundación y Pedro Menéndez de Avilés: apuntes históricos. Francisco Mellén, 2015.

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